Los 80’s son ya historia, una historia de momentos de juventud (para los babyboomers, claro). Tras las revoluciones de los años 60 y el hedonístico desengaño de los 70, llegaron los 80. Y con ellos la consciencia de que haber querido disfrutar de la libertad y vivir sin límites tenía sus riesgos.
Supongo que cualquiera de los babyboomers que esté leyendo esto, tiene ( o tuvo) algún conocido que más temprano que tarde fue diagnosticado “positivo”. Positivo, era un diagnóstico terrible en los 1os años 80. Significaba que en plena juventud, tenias la vida medida por delante y que tu final sería atroz.

No vale la pena detallar como y porqué empezó el SIDA, ni como se contagiaba.
Simplemente vimos que las palabras de Allen Ginsberg, escritas 30 años antes, de golpe tenían sentido para todos:
Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles al amanecer en busca de un colérico pinchazo…

A finales de los 80, el grafitero Keith Haring (ya enfermo de sida, moriría el año siguiente en Nueva York), llega a Barcelona tras pasar por la feria ARCO. Y decide pintar un mural en el lugar -según sus palabras- “…donde encontré la mayor cantidad de jeringuillas tiradas por el suelo…”.

Cesar de Melero, DJ de la discoteca Arts Studio de Barcelona, vive esos momentos con el artista y filma la experiencia:

En este artículo, el periódico El País, describía lo ocurrido: El lugar con más jeringuillas en el suelo: cuando Keith Haring visitó España en 1989 y se enfrentó al dueño de un burdel

A continuación podemos ver este vídeo, filmado por Cesar de Melero, donde Keith Haring está pintando el mural:

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